martes, 24 de abril de 2012
esentoncescuando IV
No sé si es el amor o la fuerza de mi soledad apremiante, no sé lo que la trae, no sé lo que te atrae, en tardes embalsamadas de dolor, bajo la sombra de mi vello adusto, y es entonces cuando los milagros del cielo, de un cielo bajo y descielado, se realizan en la tierra, en las grutas altas con claraboya marina, o en el vértigo de los patios donde un niño ha vomitado y una anciana ha secado la sangre del gato que acababa de asesinar.
Francisco Umbral. Mortal y rosa.
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