Si nos destrozamos en una pesadillaque no tenga ni pies ni cabeza
y con el corazón dando tumbos sobre las piedras
me obligas a llorar por ti,
a recoger las vísceras que dejas por el camino,
es entonces cuando me echo a dormir
a tomarte en algún sueño,
pero surge otra pesadilla
que tiene pies y cabeza,
algo así como la vida
y es ahí donde acabas
de destrozarme.
Félix Francisco Casanova. El don de Vorace.